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La Certificación Energética, una medida más de recaudación o una información muy útil?

GMG 11/07/13

Como es sabido, desde el pasado 1 de junio los propietarios que quieran vender o arrendar un inmueble deben presentar un certificado energético. La certificación energética ya era obligatoria en los edificios de nueva construcción desde noviembre de 2007 y la novedad radica en que ahora hay que certificar también los inmuebles existentes.

La medida llega tarde en comparación con el resto de países europeos y en un contexto económico muy complejo. Esto ha provocado por un lado, que muchos propietarios de inmuebles lo vean como un nuevo mecanismo de recaudación y por otro, ha desencadenado una guerra de ofertas entre todo tipo de agentes que ofrecen el servicio.

A fecha de hoy, GMG ha redactado el certificado energético de 224 inmuebles, 51 de ellos desde el pasado 1 de junio. A partir de nuestra experiencia, queremos aportar algunas reflexiones sobre el objetivo de la certificación y la valiosa información que nos da un certificado energético bien realizado.

En Cataluña, los certificados energéticos se gestionan a través del Instituto Catalán de la Energía (ICAEN) que es quien revisa la certificación, emite la etiqueta energética y puede inspeccionar el edificio certificado. Este organismo, no aplica ninguna tasa ni impuesto directo para todo el proceso, por lo tanto, aparte del IVA generado, no se puede considerar un instrumento de recaudación.

El objetivo del certificado energético es clasificar los inmuebles en función de su eficiencia energética. Esta clasificación depende en gran medida de dos conceptos:

1. La calidad del inmueble como contenedor de energía, es decir, su capacidad para mantener la temperatura de confort interior en cualquier época del año.

2. El tipo de energías que el inmueble utiliza para conseguir mantener esta temperatura y para calentar el agua caliente sanitaria (ACS).

El primer concepto determina cuánto gasta el inmueble y depende básicamente de la calidad de los cerramientos exteriores y del rendimiento de las instalaciones. Valora el nivel de aislamiento térmico en paredes, cubiertas, solera y ventanas, y considera el rendimiento de los sistemas de climatización y de ventilación. También influyen las orientaciones, las aportaciones solares y las sombras que afectan al edificio.

El segundo concepto determina qué gasta el inmueble y depende directamente de los tipos de energía que utilizan las instalaciones de climatización y agua caliente, gas, gasóleo, electricidad, solar térmica, solar fotoeléctrica, biomasa …

La certificación se representa finalmente con una etiqueta energética que, como reciente novedad, ahora clasifica de la A hasta la G dos parámetros del inmueble en lugar de uno:

1. La emisión anual que produce de CO2.

2. La cantidad de energía consumida anualmente para mantener la temperatura de confort y calentar el agua caliente sanitaria.

Es importante entender y diferenciar estos dos parámetros. Hasta ahora la clasificación dependía directamente de la emisión anual de CO2. Esto podía confundir, pues si bien entendemos que una buena clasificación energética es sinónimo de eficiencia y por tanto de bajas emisiones y bajo consumo, un edificio poco eficiente podía obtener una buena clasificación energética por el hecho de emplear una fuente de energía renovable que emitiera poco CO2.

Pongamos un ejemplo. Una vivienda antigua sin refrigeración, sin aislamiento térmico, con ventanas de baja calidad, con un sistema energético eléctrico y con una clasificación energética G, podía alcanzar la clasificación Asustituyendo estos sistemas por una caldera de biomasa para la calefacción y el agua caliente. La biomasa se considera una fuente de energía renovable porque su combustión libera el CO2 que previamente ha absorbido la vegetación. Se entiende como un ciclo cerrado en el que no se incrementa el nivel de CO2 del medio ambiente y por lo tanto el nivel de emisiones se considera nulo. Sin embargo, la ineficiencia de la vivienda descrita, provocará unos consumos de biomasa elevados que su propietario deberá soportar económicamente.

La nueva etiqueta clasifica también el consumo. Permite al propietario conocer el rendimiento energético de su inmueble y, además, dice qué mejoras puede introducir para aumentar la eficiencia. Alcomprador o inquilino, le permite aproximar el coste energético que deberá soportar para ocupar un inmueble con confort térmico, además de las emisiones de CO2 derivadas.

Como en el caso de los vehículos o los electrodomésticos, disponemos de esta valiosa información previa que será determinante en el momento de escoger una vivienda, un local o una oficina. Debemos saber que alcanzar el confort en un edificio ineficiente puede costar hasta 11 veces más que en otro de máxima eficiencia.

Para ayudar a visualizar estos conceptos hemos preparado el siguiente cuadro, sobre una vivienda tipo situada en la ciudad de Terrassa, dentro de la región metropolitana de Barcelona. En el cuadro hemos puesto cada clasificación con sus franjas de emisiones de CO2 y las franjas de consumo energético anual para climatización y producción de agua caliente en kwh/m2 año. Hemos añadido el coste de esta energía consumida en €/año y como generalmente estamos habituados a entender el consumo de los vehículos, hemos indicado también la equivalencia del consumo energético de cada clasificación en litros consumidos de gasóleo/año. Finalmente hemos calculado el coste acumulado de los consumos durante 25 y 50 años.

Clasifi-
cación Energética
Emisiones kg CO2/m2 año Consumo de energía primaria kWh/m2 año (adoptado) Equiva-
lencia anual en litros de gasóleo
Factura Energética €/año (*) Factura Energética 25 años Factura Energética 50 años
A 5,4 < 23,4 (20) 138 179 € 6.581 € 20.364 €
B 5,4–8,7 23,4-38,0 (30) 207 269 € 9.872 € 30.546 €
C 8,7–13,5 38,0-58,8 (45) 310 403 € 14.808 € 45.820 €
D 13,5–20,7 58,8-90,5 (75) 517 672 € 24.680 € 76.366 €
E 20,7–40,8 90,5–184,5 (135) 930 1.210 € 44.425 € 137.459 €
F 40,8–47,7 184,5–208,5 (195) 1.344 1.747 € 64.169 € 198.552 €
G ≥ 47,7 ≥ 208,5 (220) 1.516 1.971 € 72.396 € 224.007 €
* Parámetros de cálculo.
– Superficie útil de 80m2 con una ocupación de 4 personas
– Generación de Calefacción y ACS con caldera de gas natural
– Refrigeración parcial en el comedor-sala de estar
– Se estiman las temperaturas medias exteriores por meses.
– Temperatura de confort en el interior: verano 24ºC, invierno 21ºC
– Precio del kWh gas: 0,050 €/kWh
– Precio del kWh electricidad: 0,145 €/kWh.
– Precio del gasóleo: 1,30€/litro
– Por cada clasificación, se han estimado los valores de consumo medio entre paréntesis.
– Incremento anual del coste de la energía: 3%
– Incluye únicamente energía consumida por climatitzación y agua caliente sanitaria.

 

El resultado es sorprendente y nos demuestra que si, a lo largo de nuestra vida, residimos en viviendas de máxima eficiencia, no sólo habremos contribuido a preservar el medio ambiente sino que nos podremos permitir un magnífico plan de ahorro. En cambio si lo hacemos en una vivienda muy ineficiente, deberíamos plantar unos 2.700m2 de pino para compensar el incremento de emisiones de CO2 y habremos invertido mucho más dinero en pagar la energía que en la compra de la propia vivienda.

 

Toni Mas Ballester. Arquitecte GMG.

Douany Casate Arias. Enginyer GMG.

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